La banda de Lucifer
Entran de rondón en vandálico tropel.
Se instalan en su mesa y, sirviéndoles de festín,
le devoran hasta dejarle en los huesos
Después, danzan con sus despojos
Y no sabe cómo impedir su entrada
Por eso
teme la llegada de esas noches,
con sueños poblados de demonios que,
en orgiástico botellón, no dejan títere con cabeza
Y no sabe cómo impedir el desmadre
Más tarde,
cuando la resaca -la de todos- llame a la puerta,
un conminativo: ¡Qué cese ya la música!
dará vía libre a luz fumigadora,
que borre todo rastro de Azufre Nª 5
Y entonces se hará la paz
Consuelo