Tanto tiempo después
Que no se obstinen en querer venderme la moto.
Me sé fiambre
Cumpliendo condena en este purgatorio maquillado.
Compartiendo cautiverio con otros zombis
-vergonzantes ellos-
Y castigada a la pena de las penas: tener conciencia de que lo soy
Y aún hoy, tanto tiempo después,
(desde el mismo instante en que,
queriendo ir contigo vete a saber a qué paraísos,
me colé de polizón el la barca de Caronte
y fui desembarcada a la fuerza por la Revisora)
mi naturaleza permanece inalterable
Consuelo