PLATAFORMA (Crítica teatral)
No, no lo consiguen. Ni las excelentes interpretaciones de los cinco actores y las dos actrices (incluyo a la moza quien, siempre desnuda, transita por el escenario durante toda la representación, sin que se sepa exactamente de qué es alegoría) logran que la obra no resulte completamente infumable.
El mensaje -si es que lo hay- queda sepultado bajo un alud de pollas, coños, felaciones, masturbaciones y penetraciones varias y, hasta la bella historia de amor que de tanto en tanto se vislumbra entre Valérie y Michel, es dinamitada por un atentado terrorista metido con calzador: puro panfleto anti islamista.
El montaje de la obra, podrá haber obtenido todos los premios que ustedes quieran, pero doy fe que, de haber existido un entreacto, cuatro miembros del público no hubiéramos regresado a nuestros asientos.
Al final se sale -yo salí así- con una cara de gilipollas de aquí no te menees y con la sensación de haber sufrido un atraco: 22 € del ala que, de haber sabido exactamente lo que iba a presenciar, no hubiera dilapidado tan alegremente.
Consuelo